Elaboración Aceite Oliva Virgen Extra

En todo proceso de obtención del aceite, se garantizan las mejores condiciones higiénicas, ya que la aceituna, a su entrada en la fábrica se somete en primer lugar a la limpieza y lavado automático, pasando a continuación a la fase de triturado y posterior extracción en maquinaría de acero inoxidable.

El aceite es obtenido por los métodos más modernos con maquinaria del sistema continuo ecológico a dos fases. Resaltar nuestro compromiso de respeto y conservación con el medio ambiente, así contamos en nuestras instalaciones con maquinaria para la separación del hueso de la aceituna, obteniendo con ello otro componente: el hueso (combustible ecológico), utilizado, hoy día, para el suministro de sistemas de calefacción; y aprovechando dicho combustible para nuestro propio autoabastecimiento, así como para su venta a particulares.

El proceso de creación del aceite empieza en el campo, con el cultivo y la recogida de las aceitunas. El objetivo común de todos es lograr el mejor producto final, a través de un control muy estricto de la calidad.

La aceituna sigue un modelo cíclico de crecimiento y se forma en las siguientes cuatro etapas:
- Etapa inicial. A la vez que crece el fruto se forma una pequeña cantidad de aceite.
- Segunda etapa. De mayor concentración. Durante este período se sintetiza la mayor parte del aceite.
- Tercera etapa de estabilidad. No cambia el contenido del aceite de la pulpa.
- Cuarta etapa. Se produce una disminución del contenido en aceite, como consecuencia de una sobremaduración.

Es decir, la formación del aceite empieza a mediados de julio, y aumenta gradualmente durante el otoño, alcanzando su máximo a finales de diciembre o primeros de enero, y a partir de ahí empieza a descender.

Los porcentajes de este fruto en el momento de la recolección pueden ser distintos, dependiendo de la variedad de aceitunas, del tipo de suelo, de las condiciones meteorológicas de cada año, de la forma de cultivo, de la fecha de recolección. Por término medio, las aceitunas llevan en su composición:
- Aceite: 18-32%.
- Agua de vegetación: 40-55%.
- Hueso y tejidos vegetales: 23-35%.

Todas las variedades de aceitunas producen excelentes aceites vírgenes, cada uno con sus características particulares, siempre y cuando el fruto esté sano, se molturen el mismo día de la recolección y el aceite se almacene de forma adecuada.
Es fundamental para obtener un aceite de calidad recolectar la aceituna en su momento óptimo de maduración, cuando la mayoría está cambiando de color (envero), apenas quedan aceitunas verdes y algunas están completamente maduras.

El método ideal de recolección es el ordeño, a mano o con rasquetas. Lo más importante es no dañar la aceituna y transportarla lo antes posible a la almazara, para que el fruto no se deteriore.

La aceituna se debe molturar en el día de su recolección, ya que al ser un fruto con agua vegetal que fermenta y aceite que se oxida, el tiempo de almacenamiento deteriora la calidad del producto final. La primera zona que interviene en la obtención del aceite es la de recepción, en ésta existirán varias tolvas donde se depositarán las aceitunas recogidas dependiendo de la procedencia de éstas, se pueden encontrar tolvas destinadas a distintas calidades de aceituna.

En las almazaras las aceitunas se limpian y se lavan, en la zona de limpieza existen unas potentes turbinas que eliminan principalmente las hojas y ramas que acompañan a la aceituna; durante el lavado se eliminan las piedras y el barro adherido al fruto, gracias a un tanque hidráulico y un sistema de cribas, la aceituna una vez limpia se deposita en otra tolva, la de pesaje, a la vez que, aleatoriamente, un dispositivo mecánico va recogiendo muestras del producto para someterlo a unos análisis que determinarán su calidad y su riqueza aproximada en aceite.

En la almazara se realizan de forma mecánica los siguientes procesos: la molturación, el prensado y la decantación.
Proceso de fabricación:

La temperatura de cata del aceite de oliva es de 28°C. Es la temperatura que permite la volatilidad de los compuestos aromáticos en un líquido denso y graso.